domingo, 30 de octubre de 2016

IDEOLOGÍA DE GÉNERO Y CORRUPCIÓN DE MENORES



Por Martín Ledesma

Cuando decíamos que del “matrimonio igualitario” a la legalización de la pedofilia hay una progresión lógica se nos acusaba, junto con otros mil epítetos, de exagerados, conspiracionistas y retrógrados, como no podía ser de otra forma; que una cosa no tenía nada que ver con la otra ya que las relaciones homosexuales adultas son un “consenso entre dos”, mientras que los menores no pueden decidir. Este último argumento encierra, cuando no una perversa complicidad con los sectores de poder que quieren imponer la “ideología de género”, una profunda ignorancia de la argumentación principal sobre la que se construye dicha ideología.
La ideología de género parte de un individualismo enfermizo, donde con solo la voluntad de las partes involucradas alcanza para que algo sea “verdad” o “normal”. Esto último, la normalidad, encierra otra de las columnas vertebrales de dicha ideología: la negación de la existencia de la verdad o de la esencia misma de las cosas, pasando a ser la “normalidad” aquello que las partes involucradas acuerden.
Por eso dos personas del mismo sexo son un “matrimonio” si ellos lo creen así, o una persona pasa a ser del sexo opuesto si voluntariamente lo manifiesta. Es decir que no existe bien o mal, el bien y el mal depende de cada uno, es una construcción social, como le gusta decir al universo progre. Es el relativismo llevado a extremos de locura, propios del clásico loco de manicomio que está convencido que es Napoleón.
Siguiendo esta línea lógica es poco confiable el argumento de que “la pedofilia no puede ser legalizada porque faltaría la voluntad del menor, el cual no estaría capacitado para ejercerla”. Esto último, apegándonos al relativismo ya mencionado sobre el que se apoya esta ideología, se puede derribar fácilmente aduciendo a que el hecho de que “el menor no puede decidir”, es relativo y una “construcción social” de opresión a los menores, patriarcal, y un largo etc. Luego vendrán los “estudios científicos” que “demostrarán” que los niños pueden elegir por sí mismos, que la “inmadurez” para tomar decisiones es un mito creado por una “dictadura de los adultos” y miles de otras argumentaciones bien al estilo progre. Finalmente, para convencer a la masa idiota, solo falta la constante reiteración de estos “estudios” y consignas día y noche en los medios de comunicación y la acusación, por parte de estos mismos medios, de “pedofóbico” a quien se oponen a esta nueva “novedad” en cuanto a “relaciones humanas”. Así una masa de descerebrados y/o pervertidos van a apoyar y defender la práctica como legítima, mientras que otra masa aún más grande no estará a favor, en distinto grado de desacuerdo, pero que no se atreverá a correr el riesgo de ser llamado “pedofóbico”, retrógrada, nazi y demás epítetos ya preparados para la ocasión. Ya hemos “legitimado” la pedofilia.
Si aún cree que esto es exagerado entonces no sé cómo podríamos catalogar a las siguientes imágenes, donde desde una fundación chilena llamada “Transitar” se fomenta el transformismo en menores de edad aduciendo a que ellos “pueden decidir su sexo”. De poder decidir “su sexo” a decidir poder tener relaciones a esa edad no hay, creo, ni medio paso.

(La página de facebook de esta cueva de pedófilos: https://www.facebook.com/fundaciontransitar/?fref=ts)




La ideología de género es una sucesión de aberraciones cada vez más morbosas. En algún momento el ciudadanos honesto tendrá que sacarse las vendas y no le quedará otra que ver lo que no quiere ver y escuchar lo que no quiere escuchar para finalmente poder reaccionar.
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