sábado, 9 de junio de 2012

LA PATA CULTURAL DEL SISTEMA (EL DELIRIO QUE VIVIMOS HOY)


Marxismo cultural



El marxismo cultural es el conjunto de ideas surgidas como forma de subversión contra los valores occidentales como la familia, la religión, el género, la raza, e inclusive, el arte y el buen gusto estético, y que se disfrazaron bajo el eufemismo de "Teoría Crítica". Se trata de una construcción teórica cuyo único objetivo es la destrucción de la civilización y cultura occidental.

El marxismo cultural comienza formalmente con la fundación de la neo-marxista Escuela de Frankfurt, cuyo principal instrumento de control social, cultural y político ha sido lo que se conoce como "corrección política" .

En Europa occidental y en Estados Unidos no se ha aplicado nunca el modelo económico marxista, sin embargo, el marxismo cultural domina todos los aspectos de las sociedades democráticas occidentales actuales.
Antonio Gramsci, teórico del
marxismo cultural 


Orígenes

Los orígenes del marxismo cultural hay que buscarlos en los primeros años del siglo XX. Justo después de la revolución rusa, los marxistas occidentales esperaban una inminente revolución de las masas obreras en el resto de Europa, sin embargo esta revolución no tuvo lugar más que en Hungría y Alemania. En estos dos países los revolucionarios no tuvieron el seguimiento esperado entre los obreros y ambas revoluciones fueron abortadas. ¿Por qué los obreros no se sublevaron? La respuesta a esta pregunta la dieron dos pensadores marxistas, el italiano Antonio Gramsci y el judío-húngaro Georg Lukács. La respuesta fue que los obreros no eran capaces de ver sus intereses de clase porque estaban inmersos en la cultura occidental, por lo tanto es en el plano cultural donde se debe preparar la revolución. Al obrero comunista debe serle extirpada su cultura y su historia, esto deberá llevarse a cabo mediante lo que Gramsci denomina combate cultural.

En 1923 el multimillonario marxista judío Felix Weil, establece en Frankfurt un círculo de reflexión dirigido por Lukács. Este círculo recibirá el nombre de Instituto para la Investigación Social y es más conocido como Escuela de Frankfurt. En 1930, el Instituto pasa ser dirigido por el judío Max Horkheimer, un seguidor de Sigmund Freud y del psicoanálisis. Horkheimer replantea las tesis marxista según la cual la superestructura es una mera consecuencia de la infraestructura económica. Sus reflexiones le llevan a formular lo que él mismo denominó "Teoría Crítica". ¿Qué es la Teoría Crítica? Max Horkheimer afirma que la manera de destruir la civilización occidental es el ataque sistemático a todos sus valores, no la formulación teórica de una sociedad alternativa. Por ejemplo: Valor: el matrimonio es la unión de un hombre y una mujer con el objetivo de formar una familia, tener hijos y transmitirles los valores de sus antepasados. Crítica: el matrimonio puede ser cualquier tipo de unión donde intervenga la atracción sexual sin ningún fin concreto. Resultado: instauración del "matrimonio homosexual".

Otros miembros del Instituto para la Investigación Social fueron los judíos Theodor W. Adorno, Erich Fromm y Herbert Marcuse. Estos dos últimos autores, desarrollan una teoría según la cual las diferencias sexuales son construcciones sociales propias de la sociedad burguesa.

El Instituto para la Investigación Social fue cerrado en 1933 con la llegada de los nacionalsocialistas al poder. Sus miembros, en su gran mayoría judíos, se refugiaron en Estados Unidos y restablecieron el Instituto con ayuda de la Universidad de Columbia, en Nueva York. Durante la Segunda Guerra Mundial participaron activamente en el esfuerzo bélico americano, Marcuse, por ejemplo trabajó para la OSS, el precursor de la CIA.
Posguerra

Tras la guerra, el Instituto para la Investigación Social vuelve a ser abierto en Frankfurt, sin embargo, Marcuse, su máximo exponente en aquella época se queda en Estados Unidos y se convierte en el ideólogo de las revueltas estudiantiles de los 60 e inspirará a algunos líderes de los movimientos revolucionarios negros. Su obra Eros y civilización será la 'biblia' de los hippies. El marxismo cultural de Marcuse y la escuela de Frankfurt, ya no va dirigido hacia el proletariado, sino a los hijos de la alta burguesía y las clases medias. En este nuevo contexto, la lucha de clases que predicaba el marxismo económico debe ser reformulada, la clase deja de definirse en base a la propiedad de los medios de producción, sino en función del grupo cultural al que se pertenece. La cultura deja de ser un mero producto de las relaciones de producción. Para el marxista cultural, es la cultura la que determina unas relaciones de producción imaginarias, un obrero de la construcción, hombre blanco y de civilización occidental es un explotador, mientras que un deportista millonario africano es un explotado.

En el marxismo económico, las leyes de la historia requieren la eliminación de los propietarios de los medios de producción y la expropiación de dichos medios por el Estado. En el marxismo cultural, quienes deben desparecer son todas aquellas personas que conservan patrones culturales europeos. Las personas de cultura occidental son por definición una clase opresora y malévola por naturaleza, independientemente de su situación económica. En contraste, la nueva clase oprimida y buena por naturaleza está constituida por todos los individuos no occidentales, como negros o chicanos. Esta última posición retoma claramente la idea del buen salvaje de Rousseau. A las razas no europeas hay que añadir grupos como los homosexuales y las feministas.

Igual que el marxismo económico pretendía la expropiación de los bienes de la burguesía y la desaparición final de dicha clase social, el marxismo cultural busca la desaparición final de la civilización occidental y de los portadores de dicha civilización. Esto se realiza mediante la colonización masiva de Europa y Estados Unidos por las masas tercermundistas y mediante la aplicación de lo que llaman "discriminación positiva". ¿Por qué positiva?, porque se realiza a favor de grupos étnicos y culturales que son, de acuerdo con ésta, "buenos por naturaleza" y en contra de grupos que son "malos por naturaleza".

Una vez vistos los nuevos parámetros en los que se define la lucha de clases o más bien la lucha de grupos culturales, sólo queda subrayar que el programa antieuropeo de los marxistas culturales se ha llevado a cabo con muy escasa oposición, en prácticamente todos los países de Europa occidental y en Estados Unidos, Canadá y Australia. Entre los años 60 y 70, las leyes que favorecían la inmigración europea y restringían la inmigración no europea, fueron derogadas en Estados Unidos y Australia, lo cual fue el inicio de un proceso de colonización sistemática de ambos países por parte de las masas tercermundistas, dicho proceso se ha venido acelerando durante los años transcurridos y hoy es más rápido que nunca. En Europa occidental el proceso de ocupación tercermundista ha sido completamente análogo y en ciudades como París o Londres la población autóctona se ha visto reducida por debajo de la mitad. La colonización va acompañada de la discriminación cada vez más acusada de la población autóctona frente a los nuevos colonos, en Estados Unidos y en Inglaterra, la "discriminación positiva" es algo que está presente en todas partes, en Francia, donde esta discriminación ya se aplica en la adjudicación de ayudas sociales, se están haciendo esfuerzos continuos para imponerla en todos los ámbitos de la sociedad. La tendencia es la misma en todos los países de Europa.

Tanto la izquierda como la derecha políticas han admitido en una u otra medida los postulados del marxismo cultural, para ello no ha sido necesaria una revolución violenta, los marxistas culturales, se han impuesto gracias a tres factores, en primer lugar el apoyo de la banca internacional, que los ha utilizado para impulsar el proceso de globalización económica. En segundo lugar su dominio de lo que Gramsci llamaba "combate cultural", es decir, la infiltración masiva del movimiento asociativo. Asociaciones ecologistas, pacifistas, universitarias, culturales, de defensa de los derechos de la mujer y todo tipo de ONGs han sido creadas o infiltradas por los marxistas culturales. El factor más importante ha sido sin embargo la ausencia total de resistencia, efectivamente la derecha conservadora no ha tenido la capacidad no política ni ideológica para oponerse al avance del marxismo cultural, de hecho, la derecha conservadora ha terminado por aceptar como propias muchas ideas fabricadas por los marxistas culturales. El marxismo político y económico se encontró en su avance con una ideología que aportaba una solución alternativa a los problemas sociales de los que se alimentaba la ideología marxista, una solución nacional e identitaria en contraste con la solución internacionalista marxista. Tras la Segunda Guerra Mundial, no quedaba nada capaz de frenar la expansión del marxismo cultural.



http://es.metapedia.org/wiki/Marxismo_cultural

MAS CLARO ES IMPOSIBLE!!!


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