viernes, 17 de enero de 2014

CONFIRMADO POR ELLOS MISMOS: ISRAEL ES UN ESTADO TERRORISTA (y otras perlas)


Nótese lo que remarcamos en negrita, de sus propias palabras se deduce que impunemente pueden asesinar y que incluso tienen y tuvieron mucho poder, tanto como para decirle a un dictador como Videla a quien se puede toca y a quien no. Y como frutilla del postre la frase supuestamente metafórico "en cada una de las provincias, plantando una bandera israelí de norte a sur"

La Lacebrón 



Tomado íntegramente del sitio judío "agencia judía de noticias"

http://www.prensajudia.com/shop/detallenot.asp?notid=36200




Foto: Los que manejan la batuta


AMIA/Atentado.

Aviran: “Gran mayoría de culpables no está en este mundo, y lo hicimos nosotros”
AJN.-

“Si bien no estoy en posición de pedirle algo al gobierno argentino, todavía necesitamos una respuesta de todo lo que pasó”, reclamó el embajador del Estado de Israel en este país entre 1993 y 2000, quien estaba a dos cuadras de la sede comunitaria el 18 de julio de 1994, el día del ataque terrorista, del cual este año se cumplen dos décadas de impunidad.


AJN.- Itzhak Aviran fue el embajador del Estado de Israel en la Argentina entre 1993 y 2000, y estaba a dos cuadras de la AMIA el 18 de julio de 1994, el día del atentado, del cual este año se cumplen dos décadas de impunidad, con 85 muertos y centenares de heridos.
Se trató del segundo ataque terrorista adjudicado a Irán y Hezbollah, después del perpetrado contra la propia delegación de su país, el 17 de marzo de 1992, el cual provocó 29 víctimas fatales y otros cientos de damnificados.
En esta entrevista exclusiva con la Agencia Judía de Noticias (AJN) desde su país, sorprendió con una revelación contundente acerca de ambos hechos: “La gran mayoría de los culpables ya está en el otro mundo, y eso lo hicimos nosotros”.
También fue muy duro con el actual canciller argentino, Héctor Timerman, a quien le endilgó hacer “cosas antiisraelíes y antijudías”, sobre todo en relación al Memorándum de Entendimiento con Irán, al cual calificó de “una farsa”.
Finalmente se refirió al 120º aniversario de la creación de la AMIA y a los recuerdos que le dejó su gestión, durante la cual reconoció haber tenido “bastantes problemas” con la dirigencia comunitaria local.

P.- ¿Qué recordás del momento en que explotó la bomba en la AMIA?
IA.- Cada semana nos reuníamos en la embajada con los tres presidentes (de las entidades centrales judeoargentinas) -(el de la DAIA, Rubén) Beraja, (el de la AMIA, Alberto) Crupnicoff y (el de la OSA, Alberto) Astrovsky-, pero esa vez estábamos muy cerca de la AMIA y Crupnicoff dijo que hiciéramos allí la reunión. Yendo para allá recordé que el café era desastroso y propuse un bar cercano, ya que sentimos el olor del café y las burecas. Nos sentamos y diez minutos después estalló la bomba. Fue mazal (suerte) porque si no, podríamos estar en el Shamaim (Cielo). Eso me dio la posibilidad de ir inmediatamente al lugar, desde donde hice dos llamadas: una a Shimon Peres, en ese entonces canciller (de Israel), para preguntarle si podíamos ayudar en algo y me dijo “sí”, y la otra a (el entonces presidente argentino, Carlos) Menem, para decirle que estábamos dispuesto a ayudar, lo cual aceptó. Y en 36 horas llegó gente (experta en desastres desde Israel) y trabajó en la AMIA.
P.- ¿Qué sentiste cuando llegaste, después del atentado a la Embajada de Israel, ante un segundo hecho terrorista?
IA.- Después del atentado a la Embajada me sentí muy mal porque conocía el edificio: había estado dos años como el “número dos”, con (el embajador Dov) Shmorak. (El ataque a la AMIA) fue bastante crítico porque me sentí como alguien que estaba en la primera línea, tomando en cuenta que sabíamos -y lo mencioné muchísimas veces- quiénes eran los autores del atentado de la Embajada, y lo hicieron la segunda vez. Después vino la lucha con el gobierno argentino para encontrar a los culpables, que sabemos quiénes fueron y la gran mayoría ya se encuentra en el otro mundo. Pero lo más importante es que, después de tantos años, desde Israel estoy escuchando que (Héctor) Timerman, el famoso canciller argentino, quiere hacer una comisión para encontrar a los culpables de los atentados con los iraníes, que fueron los principales responsables de los mismos.
P.- Te referís al Memorándum de Entendimiento, de cuya firma se va a cumplir un año en pocos días, el 27 de enero, y que no tuvo resultado alguno, más allá de la indignación de todo el mundo judío…
IA.- Timerman tiene una historia bastante problemática con nosotros (los israelíes): antes su padre (Jacobo), a quien salvamos (de la última dictadura argentina y a cambio) solo recibimos de él injurias, y después el hijo, que hace estas cosas, que son antiisraelíes y antijudías.
P.- ¿Por qué tu primera reacción fue ofrecer ayuda al gobierno argentino y no enojarte con él?
IA.- Teníamos 86 víctimas, judías -la mayoría- y no judías (NdR: luego se aclaró que en realidad eran 85). La primera reacción fue ayudar a quienes pudiéramos salvar. No sabíamos cuántos muertos y heridos había. Estábamos a 200 metros de la AMIA y si bien mi guardia no quería que fuera para allá porque tenía miedo, yo dije que iba a ir y tomando el celular hablé con esos dos personajes. La segunda fue decir que ni Menem, ni (Fernando) de la Rúa, ni los que vinieron después hicieron algo para esclarecer lo que pasó.
P.- ¿Cómo fue la respuesta de Peres en ese momento?
IA.- En ese entonces tenía un contacto muy directo con Peres e inmediatamente me dijo: “Estoy dispuesto (a ayudar), dame la ‘luz verde’ del gobierno argentino”. Después que hablé con Menem lo volví a llamar y le di el “ok”. Un tiempo antes Menem había venido a Israel, y fue el único presidente (argentino) que lo hizo. Cuando hablé con (su antecesor, Raúl) Alfonsín, me dijo que quería ir, pero su canciller (Dante Caputo) no. Entonces le pregunté directamente: “¿Quién era el presidente, el canciller o tú? ¿Quién debía decidir?”. Para nosotros, Menem hizo una gestión muy buena con Israel, y los atentados fueron un tema que nos preocupó todo el tiempo, tanto en su gestión como en la de De la Rúa. Me acuerdo de mi último y muy fuerte discurso (en el acto por el 8º aniversario del primer atentado, en la plaza que recuerda a) la embajada destruida, en 2000, frente al Presidente, el vice, el jefe de gobierno y todo el gabinete argentino. Pero hasta el día de hoy nada hay…
P.- ¿Qué pensás cuando estuviste tan cerca del horror y se llega a 20 años sin justicia?
IA.- La gran mayoría de los culpables ya está en el otro mundo, y eso lo hicimos nosotros. Con esto no se termina la aritmética, y si bien no estoy en posición de pedirle algo al gobierno argentino, todavía necesitamos una respuesta de todo lo que pasó. Los investigadores terminaron imputados, como el juez (destituido Juan José) Galeano y (el ex comisario Jorge) Palacios. En el tiempo que estuve allá, creo que los dos hicieron un buen trabajo, pero después los sacaron y quienes empezaron a investigar nuevamente todavía no les dieron una respuesta de qué pasó al gobierno israelí y la comunidad judía en la Argentina. Y hace un año llegó esa propuesta de que los gobiernos argentino e iraní van a investigar juntos... Eso ya es una farsa.
P.- ¿Cuál es tu mensaje para familiares de las víctimas de los dos atentados?
IA.- Todo el tiempo estuve con ellos. No hay palabras para consolarlos porque su dolor nunca se va a pasar. Los que todavía están con vida necesitan un esclarecimiento: qué pasó y cómo perdieron a sus seres queridos.
P.- ¿Qué podés decir sobre los 120 años de la AMIA?
IA.- Es una kehilá (comunidad) que conocí, y si bien tuve bastantes problemas con (sus dirigentes) -quería acercarlos mucho más a Israel, pero puede ser que no haya podido hacerlo bien-, los quería muchísimo. Un día estuve en un festejo en Moisés Ville y había poca gente y muy pocos que se identificaron como judíos. Les dije que en esa misma fecha nació Pétaj Tikva, y mirando a ambas, la diferencia es bastante grande. Lo mismo digo de la comunidad judía: cada uno es responsable de lo que quiere hacer, pero sepan que el lugar de los judíos está en Israel.
P.- ¿El atentado fue el momento más difícil de tu gestión de siete años en la Argentina?
IA.- Ése fue el mayor problema. Después, parte de la comunidad judía quería hacer una “plaza de la memoria” en (el predio donde funcionaba la Embajada antes del atentado, sobre la calle) Arroyo. Me opuse a darle ese nombre porque hay muchísimas “plazas de la memoria”, y por eso tuve un choque con ellos. Después me dieron la razón de que debía ser la plaza Embajada de Israel. En ese tiempo había una relación muy estrecha entre Israel y la Argentina, que hoy no es tal, con todo lo que se hizo en cada una de las provincias, plantando una bandera israelí de norte a sur, y con todo lo que se hizo desde el punto de vista cultural, con las visitas de la Filarmónica y el teatro Hacámeri y recibimos tres veces un premio en la Feria del Libro. Vi un problema muy grande en acercar a los judíos que se encuentran en la periferia de Buenos Aires, para conocernos un poco más, y recuerdo cuando hicimos Iom Haatzmaut con los jóvenes en Rosario, y después en Paraná. La dirigencia judía me dijo: “¿No vas a hacer Iom Haatzmaut en Buenos Aires?”, y les respondí que quería hacerlo para los judíos que no llegaban a Buenos Aires. El segundo Iom Haatzmaut que estaba en la Argentina llegaron 120 micros a Rosario, de muchas provincias, para festejar. Recuerdo que Hermes Binner era el intendente y me dijo que nunca había visto tanta gente en Rosario.

 
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