viernes, 6 de marzo de 2015

LAS MENTIRAS DEL INDIGENISMO

LA WIPHALA Y EL WENUFOYE, BANDERAS APÓCRIFAS


A través de una intensa campaña de propaganda y de saturación visual se nos pretende hacer creer que ciertos símbolos, esgrimidos por los llamados (a veces mal llamados) “pueblos originarios”, tienen un carácter ancestral. Nada más falso, toda vez que el concepto de bandera es occidental y que los indígenas precolombinos no conocieron las telas de flameo. Es oportuno escribir algunas líneas al respecto para ver cuánto tienen de apócrifas dichas presuntas enseñas.
LA WIPHALA (imagen 1, bandera cuadriculada multicolor convertida en símbolo nacional por Evo Morales en Bolivia): Sobre ella nos dice la Academia Nacional de Historia del Perú: “El uso oficial de la mal llamada bandera del Tahuantinsuyo es equívoco e indebido. En el mundo prehispánico andino no se vivió el concepto de bandera, que no corresponde a su contexto histórico”. Posición compartida por el Congreso de la República del Perú, que publicó en su boletín número 59, del 23 de junio de 2004, la siguiente aclaración: “El origen de la mencionada bandera es tan sólo una invención del siglo XX. Una investigación publicada en el diario El Comercio señala como su autor al ingeniero Raúl Montesinos Espejo, dueño de la radio Tahuantinsuyo, quien en 1973 la utilizó al conmemorar el 25 aniversario de su radioemisora. Luego su uso se fue extendiendo, razón que llevó en 1978 al alcalde del Cuzco, Gilberto Muñiz Caparó, a declararla como emblema de su ciudad”.
Algunos investigadores sostienen otra teoría que señala el origen de la wiphala en la bandera ajedrezada de los tercios españoles (imagen 3), y menciona la serie de pinturas de los denominados Ángeles de Calamarca (imagen 4), donde aparecen representaciones de banderas ajedrezadas multicolores, y un cuadro llamado “Entrada del Virrey Morcillo a Potosí, de Melchor Pérez de Holguín, que se conserva en el Museo de América de Madrid, y en el cual se puede ver al templo de San Martín en cuyas torres flamean dos wiphalas (imagen 5).
De cualquiera de las formas queda en evidencia que no se trata de un símbolo indígena. La historiadora peruana María Rostworowski Tovar de Diez Canseco pide separar “las cosas verídicas, serias y reales, de las tonterías. Es momento de hacer un deslinde y rectificar porqué está tomando cuerpo una cosa que no es histórica”. Y, para rematar, lanza esta frase: “Le doy mi vida, los incas no tuvieron esa bandera. Esa bandera no existió, ningún cronista hace referencia a ella”.
EL WENUFOYE (imagen 2): Transcribimos un párrafo de Rodolfo Casamiquela, “Racista antimapuche”… o la verdadera antigüedad de los mapuches en la Argentina”: La bandera no existía en América a la llegada de los españoles. Su nombre mapuche es “terá-terá, derivado del castellano “bandera”, (aunque hoy se ha difundido un neologismo mapuche, “foye wenú”, que, con la intención de expresar “flamea arriba” (que sería fochei wenú), expresa algo bien diferente: ¡canelo arriba!)”. (Nota: el canelo es un árbol típico de algunas regiones cordilleras).
Muy lejos de ser un símbolo ancestral, la “bandera mapuche” que se busca imponer en las escuelas y edificios públicos de la Patagonia argentina fue creada en 1991 por el Consejo de Todas Las Tierras y actualmente se usa en Chile. El CCT está liderado por Aucán Huilcamán, hombre que pasa la mitad del año en Suiza recolectando euros para el separatismo mapuche y que, según datos de la Policía de Investigaciones de Chile, realizó 198 viajes a Europa en 10 años, más que el Papa o el presidente de EEUU.



Extraído del Foro de Defensa de la Patagonia: https://www.facebook.com/groups/834106886651347/900531956675506/?ref=notif&notif_t=group_activity
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