lunes, 29 de agosto de 2016

EL NACIONALISMO Y LA IMPERIOSA NECESIDAD DE ORGANIZARSE

Para hacer frente al actual estado de cosas no alcanza con los diagnósticos que usualmente leemos en publicaciones nacionalistas o bien en el mundo de las redes sociales. Sin organización no hay nada: no habrá ambición de poder, no habrá comunicación, no habrá más que foquismo, no habrá acciones de valía, no habrá influencia en la sociedad (ni parcial ni general). Esto que parece una obviedad debe repetirse una y otra vez. Precisamente porque hay quienes insisten en la no-organización utilizando escollos, principios (manipulados) o cualquier clase de excusa cuyo fin no es más que el no-hacer (no-organizarse).
Sin organización no hay nada. No se puede construir una ciudad bombardeada sin la mayor cantidad de operarios posibles y sin recibir desde el humilde ladrillero hasta el arquitecto que proponga edificaciones realistas. Con operarios, y sólo operarios, nos quedaremos en una simple aldea. Sin ellos, con sólo arquitectos, en un hermoso conjunto de planos que de nada servirán.
Bendito sea ese nacionalismo que construye una alternativa a futuro con la amplitud necesaria para una completa reconstrucción.
 



Hernán Capizzano
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