martes, 10 de mayo de 2011


Los Qom.

El Indigenismo, La izquierda y Un Plan para destruir la Argentina.

Todos sabemos que los Qom han estado los últimos meses acampando al borde de la Av. 9 de julio para que se les otorgue una relativamente extensa parcela de tierra que ellos reclaman como propia. Pero esto va mas allá de una mini-revolución agraria, lo que pretenden en realidad es reconstituir su nación en un territorio donde puedan ejercer sus ancestrales costumbres indígenas, hablar su autóctono idioma y administrarse con autonomía. En definitiva lo que pretenden es crear una nación aparte y desligarse de su nacionalidad argentina. Este es pues el objetivo de todos los movimientos indigenistas.

De ningún modo podemos aceptar exigencias o peticiones de personas que no se consideran compatriotas, pues aunque el Estado Argentino sobreviva, si en su territorio prosperan naciones extrañas, terminará generando fracturas internas irreconciliables. Sin cohesión interna el Estado terminará fragmentándose, como ya ha ocurrido varias veces en la historia.

Habrá quienes desestimen el peligro por considerar a estas poblaciones poco numerosas, pero admitirles un territorio y aceptar su desligamiento implica sembrar la semilla de naciones que en un futuro de quizás trescientos años logren un tamaño suficientemente importante como para tener un país propio.

Sumado a la contracultura que nos invade que solo sirve para reducir el crecimiento demográfico de la nación Argentina, es de esperar que la consecuencia final sea la eliminación de la nación latina e hispánica que es Argentina.

La izquierda mientras por un lado apoya las culturas ancestrales indígenas, pero contaminándolas con teorías occidentales tales como la democracia y el marxismo; por otro ayuda a promover el liberalismo cultural y desalienta las costumbres ancestrales de los descendientes de europeos.

La Izquierda latinoamericanista supone poder crear un Estado supranacional latinoamericano, con decenas de naciones heterogéneas en su interior. La historia nos muestra que esto solo puede conducir al dominio de una nación sobre otras y siendo la Argentina una nación poco poblada, la instauración de un Estado Latinoamericano democrático solo puede significar la subyugación de nuestro país. Y Esto en el mejor de los casos, en el peor de los casos terminaremos con la escisión de una parte de nuestro territorio por parte de una nación independiente y eventualmente agresiva para con la nuestra. Por otro lado un Estado así constituido es un Estado frágil incapaz de resistir un periodo de anarquía o una derrota militar importante, tal es el caso del Imperio Austro –húngaro, La Unión Soviética o El Imperio Otomano. En un Estado así es fácil para una potencia extranjera fomentar las divisiones internas y destruir el país por adentro.

No existe reclamación legítima para los que no son compatriotas.


jueves, 5 de mayo de 2011

OPERACION 100 BARRIOS

La semana pasada la Agrupación Nacionalista Lacebrón Guzman comenzó un operativo de propaganda contra la vertiente política del Sistema como lo es la irrepresentativa y fraudulenta partidocracia que desde hace casi tres décadas ejerce el poder tiránicamente, turnandose, sus diferentes variantes, en el reparto del botín y colocando día a día un granito mas de arena en la destrucción de nuestra querida Argentina.
La partidocracia es la cara instrumental de lademocracia de masas denunciada mil veces en esta pagina como en diversos medios afines. Es la expresión política de la corrupción de las ideas y de las conductas.

Estamos convencidos que hay que luchar hasta las ultimas consecuencias contra este Régimen ominoso, tenga la cara que tenga. Todas sus variantes son la misma cosa. Los modales, la educación, el "respeto hacia el otro", el "acatamiento" o no a la Constitución son solo pantallas, historietas para bobos.
CIUDADELA
En 1976 escuchamos por boca del presidente militar de turno- quien nos dejara indisolublemente atados al poder de la usura global- que era su deseo instaurar una democracia eficiente, moderna y estable. En 1983 esa democracia se instaló en el poder y el presidente que asumió dijo que del día a la noche desaparecería la corrupción y que con la democracia se comia se curaba y se educaba.
Treinta años despues tenemos a la vista, la mentira superlativa que representa este Sistema político al que curiosamente se le llama "normalidad institucional". La corrupción es pavorosa el hambre es palpable, la salud publica y la educación son un páramo en las sucias manos de "la política".
QUILMES
Por eso instamos a la lucha para la construcción de otra Argentina. Si, a la lucha a despecho de los agoreros y mesías del fracaso y el desanimo. La lucha no solo es pegar afiches o pintar consignas, sino hacer también eso-entre otras cosas- con contenido y con claridad en ese contenido.
No aflojaremos en esto. La única forma de derrotar al Sistema de Dominación es mediante la lucha, la acumulación de fuerzas propias y el esclarecimiento militante sobre la realidad que impera en nuestro país.
Exhortamos a todos los patriotas a que colaboren con nosotros en pos de la instauración de una Argentina Nacionalista: Patriótica, Social y Orgánica.








Ni de izquierda, ni de centro, ni de derecha.
¡¡NACIONALISTAS!!

martes, 3 de mayo de 2011

CAMBIO DE RUMBO

Con las próximas elecciones presidenciales apareciendo sobre el horizonte político de la Argentina quizás valdría la pena analizar la posibilidad de un cambio de rumbo. No precisamente desde la perspectiva de los adoradores del cambio que juran que todo cambio es tan necesario como inevitable y, es más, hasta insisten machaconamente en que el cambio es algo bueno de por sí. Porque, según dicen, obliga a “renovarse” y, como todo el mundo sabe, se supone que lo “nuevo” es siempre muchísimo mejor. Pero aun dejando esas tonterías marketineras de lado, es bastante obvio que la Argentina está ya madura para, al menos, replantearse unas cuantas cosas.

Porque hay muchas, demasiadas, cosas que decididamente andan mal. Por de pronto, la actitud general de los políticos ante justamente esas cosas que andan mal. Tomemos, por ejemplo, algo tan obvio y evidente como la inflación. Las dos actitudes que podemos observar frente al fenómeno son realmente típicas de los políticos que tenemos.

El gobierno sencillamente opta por la negativa. Según el INDEC, Guillermo Moreno y la Casa Rosada, no hay inflación. Todo está fenómeno y sólo hay una pequeña “dispersión de precios”. Por lo tanto, parece ser que el criterio de esta parte del espectro político es que podemos solucionar un problema mediante el simple expediente de negar su existencia.

La oposición, por su lado, se rasga las vestiduras denunciando la existencia de una inflación real de entre un 20 y un 30% anual (por ahora) y escandalizándose por la manipulación más que evidente de los datos en la metodología adoptada por el INDEC. Pero, más allá de poner el grito en el cielo y de criticar el “modelo” del gobierno, la oposición no ha impulsado ninguna solución coherente, real y concreta al problema. Por lo tanto, parece ser que el criterio de esta otra parte del espectro político es que podemos solucionar un problema mediante el simple expediente de denunciar su existencia y discutir hasta el día del Juicio Final las mil posibles alternativas.

De modo que, realmente, creo que sería hora de cambiar de rumbo porque, si ante los problemas seguimos aplicando el método de negar su existencia o discutir in aeternum su solución, al final me temo que esos problemas terminarán explotando de un modo o de otro y a esa explosión tampoco la vamos a resolver con políticos que seguramente se pasarán el día echándose la culpa los unos a los otros. Porque, como todos sabemos, en el ámbito político argentino el encontrar a un culpable siempre ha sido muchísimo más importante que hallar una solución.

Lamentablemente, cambiar de rumbo nunca es fácil. Cuando una persona se ha acostumbrado a determinada orientación – y más todavía cuando se ha comprometido con esa orientación – se resiste a abandonarla. Por un lado, el abandonar el sendero habitual, siempre se percibe como algo incómodamente riesgoso; por el otro lado, abandonar algo con lo que uno se ha comprometido equivale siempre a reconocer que el compromiso fue un error.

Por ello, en principio a nadie le encanta la idea de cambiar de trayectoria y los cambios de dirección siempre resultan traumáticos. Hasta en el mundo material se puede observar un fenómeno muy similar. Todos los objetos del universo tangible poseen masa y la masa es esencialmente pasiva. “Todo cuerpo persevera en su estado de reposo o movimiento uniforme y rectilíneo a no ser que sea obligado a cambiar su estado por una fuerza externa que actúe sobre él.” Es la clásica primera ley de Newton que conoce cualquier estudiante de física. Poniéndolo en términos algo más filosóficos, su equivalente sistémico vendría ser algo así como “el ser abandonado a sí mismo tiende al no ser” ya que se deja arrastrar hacia abajo por el tobogán entrópico de la termodinámica hasta que, finalmente, alcanza un estado de desorden y de desestructuración al cual, desde la antigüedad griega, llamamos “caos”.

Es realmente sorprendente cómo los griegos, al menos en el plano de los conceptos abstractos, se adelantaron en más de veinte siglos años a las actuales teorías científicas de nuestras ciencias “duras”. Por ejemplo, ya sabían que la decadencia y la descomposición de una comunidad humana comienzan con muy pequeñas modificaciones en las profundidades de la conciencia, con lo que prefiguraron nuestra moderna teoría del caos según la cual, en los sistemas de equilibrio dinámico, muy pequeñas modificaciones pueden llegar producir enormes consecuencias. Al quiebre del orden interno del espíritu, ya sea individual o social, los griegos lo llamaban “anomia” y a la segunda fase de este estado la conocían como “anarquía”. Esta segunda fase se caracteriza por la manifestación en el ámbito humano de la descomposición del orden natural que los helenos consideraban como algo sagrado; es decir: intocable. En este estado final anárquico, el orden natural o bien desaparece por completo, o bien se mantiene por medios artificiales con lo cual lo que se obtiene es tan sólo un orden formal; es decir: la apariencia de cierto orden que encubre – con mayor o menor éxito – la anarquía subyacente.

Tal como lo demuestra la Historia de todas las civilizaciones anteriores a la nuestra, si este rumbo se mantiene, lo que ocurre al final es la decadencia irreversible que, a su vez, culmina en el caos de la descomposición final.

Si analizamos ahora el rumbo del “movimiento rectilíneo y uniforme” de la política argentina de la(s) última(s) década(s) no es muy difícil darse cuenta de que su orientación es hacia un caos suicida. Por supuesto, es muy difícil determinar con exactitud en qué punto del plano inclinado entrópico de la anomia, la anarquía y el caos nos encontramos en la actualidad. Mi opinión personal – y, por supuesto, nadie tiene la obligación de estar de acuerdo conmigo – es que estamos más o menos a mitad de camino entre la anomia y la anarquía. O, quizás, un poco más cerca de la anarquía que de la anomia. Y seguiremos moviéndonos en la dirección del caos total de un modo rectilíneo y uniforme mientras, por un lado neguemos la existencia de las fuerzas que impulsan el movimiento y, por el otro lado, sigamos en la esterilidad de discutir ad infinitum cuales serían esas fuerzas en absoluto y qué se supone que deberíamos hacer con ellas. En algún momento, alguien tendrá que tener el coraje de poner las cosas en su lugar y llamarlas por su nombre, por más políticamente incorrectos que sean esos nombres y por más antipático que sea el ponerlas en el lugar que les corresponde.

Dejando de lado ahora a Newton, a los griegos y a la física, en la actualidad ya es inocultable que la Argentina está a la deriva. La política argentina se parece a un barco que se deja llevar por la correntada de un río mientras su capitán y sus primeros oficiales se dedican a la improvisación y a las discusiones estériles. El nunca definido ni concretamente explicitado “modelo” del gobierno se basa en una nebulosa ideológica que, en los hechos, se limita al proverbial hacer lo que se nos ocurre, cuando se puede, porque se puede y si conviene o no hay más remedio. La llamada oposición, a su vez, se limita a criticar lo que salió mal, a callar lo que salió bien y a armar un escándalo sobre lo que el gobierno no hizo, porque no se le ocurrió, o porque no quiso, no pudo, no supo, o no le convenía hacerlo. De este modo, mientras en el gobierno y su entorno están ofendidísimos por el hecho de que la oposición no les reconoce los logros y les critica todos los fracasos – además de todas las improvisaciones y todas las corruptelas – los miembros de la oposición se pelean entre sí por el premio al mejor criticón. En buena parte, obviamente, debido la envidia que despierta el quedar siempre fuera de las corruptelas.

No falta, claro, quien señale que precisamente este juego dialéctico de críticas y contracríticas constituye la esencia de la democracia. Pues si lo es, no estaría de más que, mientras duran los torneos dialécticos, al menos alguien le diga al timonel qué tiene que hacer. Alguien debería por lo menos velar por la conservación de la nave mientras discutimos adonde demonios queremos llegar. Porque así como están las cosas, el timonel no tiene ni idea de qué rumbo tomar. Más aun: últimamente estoy empezando a sospechar que el barco llamado Argentina ya ni siquiera tiene timonel.

El problema básico está en que, en lugar de dejarnos llevar por la corriente, tendríamos que girar el barco ciento ochenta grados y empezar a navegar río arriba. Tanto la correntada demoliberal de “derecha” como la socialdemócrata de “izquierda” nos arrastran a un rumbo de colisión.

Los liberales persiguen su sueño de reducir al Estado a su más mínima expresión administrativo-burocrática para dejar el campo libre al zorro financiero libre dentro del gallinero social libre. Dicho sea de paso: al día de hoy sigo sin entender por qué a esto ahora se lo llama "derecha" cuando todas las verdaderas corrientes de derecha que ha conocido la Historia han propugnado exactamente lo contrario. Tanto José Antonio Primo de Rivera como Ramiro de Maeztu – para nombrar sólo a dos y del ámbito hispano – hubieran sacado carpiendo a cualquiera que les hubiera propuesto reducir el Estado para cederle el terreno al capitalismo.

Por su parte, los marxistas, en más de 150 años en ningún lugar del planeta consiguieron organizar un Estado perdurable que funcionara realmente bien. A pesar de eso, insisten en proclamar que todo se solucionaría desatando una guerra de clases en la cual quienes menos tienen simplemente eliminarían a los que más tienen. En su versión vernácula, esta propuesta de cambio por la vía de la guerra civil la tenemos en esa izquierda setentista y su delirio de convocar a “las masas” para una aventura revolucionaria que elimine a “la oligarquía”. Y, dicho sea de paso otra vez: lo que en esto no termino de entender es por qué se lo llama "progresismo". La idea de conquistar al Estado lanzando a "los pobres" contra "los ricos" es el truco más viejo de la demagogia política. Lo inventaron los políticos griegos y romanos hace ya más de 2.000 años. Nota al margen: y a ellos tampoco les funcionó.

El hecho es que todos empujan hacia el caos. Los liberales al proponer un rumbo hacia la anomia producida por un Estado incapaz de cumplir con sus funciones esenciales. Los "progresistas" al insistir en el resentimiento como impulso político principal para producir una anarquía que – entre otras cosas por medio de una justicia patológicamente permisiva e incapaz de poner orden en la calle – haría saltar por los aires la estructura básica misma de cualquier sociedad en aras de una quimera sociopolítica inviable. Así, mientras la “derecha” empuja hacia la anomia, la “izquierda” empuja hacia la anarquía. Y en el medio tenemos a un gobierno supuestamente peronista que no sabe qué rumbo tomar a fin de no perder ni financiación ni votos.

Pese a quien le pese, hay que llamar las cosas por su nombre. El problema argentino no es solamente la ineptitud política del gobierno ni tan sólo la boconería estéril de la oposición. El problema argentino es todo el sistema político en sí mismo. Un sistema que, convengamos en ello, no es exclusivo de la Argentina pero que el país no ha conseguido superar ni mejorar. Ni siquiera ha conseguido hacerlo funcionar razonablemente bien.

Por de pronto, es un sistema que, en última instancia, está basado en el dinero. Quien no tiene dinero no puede tampoco afrontar el costo de una campaña. Quien no puede pagar una campaña, no es conocido. Obviamente, quien no es conocido no consigue votos. Y quien no consigue votos, no llega al poder. Por lo tanto, lo primero que todo político tiene que hacer en este sistema – antes incluso de tener cualquier idea brillante – es conseguir el dinero que hace falta para montar una buena campaña. ¿Cómo lo consigue? Mejor no pregunten.

En segundo lugar, cualquier campaña democrática se basa en una mezcla de demagogia e hipocresía en proporciones variables. De lo que se trata es de conseguir votos. Por lo tanto, se trata de prometer lo que la mayoría de los votantes quiere escuchar y el maquillaje mediático deberá hacer más o menos creíble esa promesa; siendo que esto último, a su vez, también cuesta dinero, por supuesto. De modo y manera que, puesto que “los pobres” – sea lo que fuere que se entienda exactamente por esa expresión – constituyen una proporción relevante del electorado, todos los discursos, sean de “derecha” o de “izquierda” deberán, obligadamente, contener mensajes amigables dirigidos especialmente a ellos. No hay político al que no se le parta el corazón por la existencia de los pobres. Pero ¿quién se ocuparía de ellos si representaran algo así como, digamos, tan sólo el 2% de los votos? De hecho, la enorme mayoría de los políticos sólo se ocupa realmente de los pobres a la hora de tratar de obtener los votos de la pobreza. La verdad es que para muchos políticos, especialmente los de cierta izquierda, la existencia de esa pobreza es más un capital político a explotar que una lacra a eliminar. Más de uno especula con tomar medidas para reducir la pobreza solamente después de llegar al poder y, mientras tanto, torpedea sistemáticamente todos los intentos de algún competidor que trata, eventualmente, de hacer algo para reducir la miseria.

Aunque, en todo caso, también es cierto que lo que se hace es poco y, buena parte de lo poco que se hace, se hace mal. Por ejemplo, una política asistencialista o de subsidios no elimina la pobreza; solamente la disimula en tanto y en cuanto haya plata (ajena) para repartir y se esté conforme en aceptar la catarata de corrupciones y clientelismos que ese reparto genera. Todo el mundo repetirá, por supuesto, que no hay que regalar el pescado sino enseñar a pescar. Pero el hecho concreto es que, en la mayoría de los casos, ni hay donde ir a pescar, ni en los lugares de pesca quedan ya tantos peces como antes. Un montón de empresas cerraron, o se fueron, y las que quedan no crecen al mismo ritmo en que aumenta la demanda laboral, por más que se publiciten tasas de crecimiento económico favorables. Las tasas de crecimiento miden cantidades de dinero y el problema que tenemos es de cantidad de puestos de trabajo productivo. No sólo los que se necesitan ahora, sino los que necesitará la próxima generación.

En otras palabras: lo que hasta el día de la fecha el kirchnerismo no ha conseguido entender es que el problema básico de la pobreza no es un problema de políticas sociales sino un problema de políticas económicas. Específicamente: es un problema de la organización del trabajo. De la creación, de la oferta, y de la organización del trabajo. Pero claro, organizar el trabajo para todos es un poquito más complicado que organizar el fútbol para todos. Y, por supuesto, se perdería más de un voto si alguien tratase de imponer la tendencia de volver a llevar al trabajo regular y cotidiano a todos los que ya se acostumbraron a vivir de subsidios. Muy en especial se generaría la enemistad declarada de quienes se acostumbraron a vivir del repartode esos subsidios. Ni hablemos del aquelarre que se produciría entre los jeques sindicales si a alguien se le ocurriese la peregrina idea de señalar que todo trabajo bien organizado requiere un mínimo de disciplina laboral. Y no me quiero referir ahora al tema del manejo y la administración de los aportes que genera la actividad laboral porque eso equivaldría directamente a meter el dedo en el ventilador.

La Argentina ¿puede continuar así? ¿Puede seguir haciendo el papel del barco arrastrado por la corriente de los acontecimientos? ¿Puede seguir de improvisación en improvisación, con solamente esa vaga noción romántica, convertida en ideología política, de distribuir generosamente la riqueza ajena entre pobres que cada vez tienen menos oportunidades e incentivos para participar de un trabajo productivo? Para que exista riqueza alguien la tiene que generar, y para que la distribución sea justa al que le toca una parte tiene que haber participado en su generación de un modo proporcional a esa parte. Si el que la genera lo hace explotando a los demás, la solución no está en sacarle parte de lo ganado para distribuirlo entre los explotados. La solución está en impedirle que siga explotando a los que contribuyen a generar la riqueza. Y para eso no es necesario ni cerrar, ni expropiar, ni estatizar ninguna empresa, ni permitir piquetes, ni declarar huelgas. Basta con un Estado que se ocupe de solucionar problemas con un mínimo de sentido común y con la suficiente fuerza, autoridad y determinación como para imponer reglas, normas y procedimientos justos.

Pero, para hacer posible algo así, hay que dar vuelta el barco y empezar a navegar contra la corriente. Hay que atacar los problemas en forma objetiva y eficaz, sin ponerse primero a evaluar el "costo político" de las medidas, o a ver quién se lleva el “rédito político” de la solución. Hay que poner al frente de cada proyecto a personas que realmente entienden del problema y no a algún abogado amigo que se cree tan multifuncional que aceptaría ser gobernador de provincia con la misma liviandad irresponsable con la que asumiría como secretario de transportes o director de cultura; y todo eso tan sólo para renunciar en la mitad de su gestión y postularse como candidato a senador o diputado. Hay que poner la estructura financiera al servicio de la producción de bienes y servicios y romper con el esquema actual en dónde la producción, o bien está al servicio de las ganancias financieras, o bien queda relegada a un segundo plano frente a la posibilidad de alguna inversión puramente especulativa. Hay que reestructurar por completo el sistema político saliendo del actual en dónde cualquier politicastro puede hacer cualquier promesa irrealizable y hasta puede ofrecerse como “candidato testimonial” no asumiendo siquiera el cargo para el cual se postuló, con lo cual al final nadie sabe exactamente qué es lo que vota y a veces ni siquiera a quién vota. Hay que emancipar a la política de la dictadura del dinero que paga las campañas. Hay que sacarse por fin la careta, llamar pan al pan y vino al vino, y establecer de una buena vez por todas qué país queremos, cómo lo vamos a construir, con qué lo haremos, quiénes serán los responsables por hacerlo, cuales serán los costos, quiénes los pagarán, quiénes serán los beneficiarios y cuales serán las prioridades del plan.

Pero no se preocupen queridos amigos. Nada de eso sucederá. Ni de aquí a Octubre, ni tampoco después. Los que podrían tener el proyecto no tienen los votos, y los que tienen los votos no tienen un proyecto así.

Así que relájense, disfruten del espectáculo y admiren el paisaje. Y cuando el barco encalle, porque va a encallar, háganle caso a cualquiera que proponga remar contra la corriente. Porque río abajo amenaza el caos y la única salida posible es río arriba.

Denes Martos
29/Abril/2011


Voy a tomarme el atrevimiento de hacer dos pequeñas observaciones al texto: Una es que el autor considera de "derecha" o "verdadera derecha" al falangismo (él cita a José Antonio), cosa con la que nosotros no coincidimos, ya que consideramos a dichas clasificaciones (izquierda, centro, derecha) como sistémicas, arrastradas desde la subversión Francesa de 1789 hasta nuestros días y usada por las tendencias actuales herederas de esas filosofías Iluministas, por lo tanto no vemos mal que se clasifique a los liberales como derecha.

La otra Observación es que el autor invierte los términos de oferta y demanda de trabajo, cosa que es muy común en no especializados, ya que instintivamente se tiende a interpretarlos de esa manera. En el texto, donde dice oferta de trabajo, debería decir demanda de trabajo y viceversa, ya que la demanda de trabajo es la que ejercen las empresas, la empresa demanda fuerza de trabajo y no es el trabajador el que demanda trabajo, sino el que lo ofrece, ofrece su fuerza de trabajo. Utilizados lo termino de esta forma (la correcta) se es coherente con la ley económica de la oferta y la demanda, es decir, cuando sube la demanda ( las empresas necesitan mas empleados) tienden a subir los salarios ( "precio de la fuerza de trabajo" ), en cambio si sube la oferta ( mas gante ingresa al mercado laboral) los salarios tienden a disminuir.


La Lacebrón Guzmán

lunes, 2 de mayo de 2011


"El mundo es (...) más seguro"

Así dijo el presidente de los EE.UU.

Pero debemos leer entre líneas: "Es más seguro que si te opones a nosotros, los poderes mundiales, vayamos a tu casa a matarte, sin juicio y sin piedad; ahí donde te encuentres, sin extradición, sin permiso y sin disculpas. Después vamos a vanagloriarnos del éxito de nuestra caza. Porque si no eres de un país importante no eres mas que un animal salvaje que pone en peligro nuestra seguridad. No eres un enemigo, eres una bestia, no eres digno de cortesía ni de respeto. Y todos los que están contigo son basura, esclavos rebeldes, esclavos que no desean los “beneficios” de nuestra civilización, esclavos que ya no sirven y peor aun que desean arrebatarnos a mas de nuestros esclavos a quienes les hemos hecho creer que son libres. No admitiremos a nadie que ose negar que nuestros esclavos son libres y por eso todos festejamos la muerte de esta bestia".

Entonces si el partido Demócrata, el más progresista de EEUU, los defensores de los derechos humanos, actúa así. Que nos queda esperar de los Republicanos o del Tea party. Por lo menos los Republicanos montaron un circo, digo un juicio cuando mataron aSaddam Hussein.

La lucha contra el terrorismo ha sido la escusa esgrimida por los poderes mundiales para convencer a los pueblos de los países centrales de que deben llevar el demoliberalismo a lugares donde no ha llegado jamás.

Los poderes mundiales saben muy bien que aquel lugar que no controlen significa un foco de resistencia, pero sus maniobras para dominar y someter lo que queda del mundo que no ha sido tiranizado por el demoliberalismo son cada día más descaradas.

El festejo solo es temporal, la guerra continúa en medio oriente y mas muertes se siguen sumando sin que la masa “libre” tome nota; ni siendo consientes que sus campañas no traerán la libertad sino nuevas cadenas y poderosos amos.

domingo, 1 de mayo de 2011

UNA DE PIRATAS (Y MASONES)

Como ya los medios “libres y democráticos”, que tanto liberal e idiota útil defiende, nos tienen acostumbrados, en su intento por imponernos lo que tenemos que pensar (siempre antinacionalmente obvio) y haciendo caso omiso a nuestra historia reciente, en esta oportunidad nos invita a admirar como idiotas a “su majestad” y demás hierbas piratas. Totalmente de espaldas al pueblo y al sentir nacional para con quien son nuestros enemigos históricos, estos medios hacen gala de verdadera fraternidad masónica y nos da una lección de “amistad internacional” lamiendo medias a coro ante la irrelevante noticia, para el pueblo argentino, de una boda en esa cofradía de masones y piratas llamado “corona británica”.

Y en esta oportunidad no hubo distinciones, el discurso fue único, sin importar si eran K, no K o anti K, republicanos, demócratas, conservadores o comunistas. Ya sea por acción u omisión (ningún zurdito salió a contradecir en ningún momento el discurso oficial), todo en aras de no alterar a los “hermanos” masones que tanto le deben a la corona británica a lo largo de la historia.

Incluso “intelectuales” que se la dan medio de zurdetes en una que otra radio de moda se los podía escuchar cantando loas a la flamante pareja e informando sobre la boda “de la que habla todo el mundo”, cosa que es cierta si para los medios “el mundo” se limita a ellos mismo.

Este “glamoroso” espectáculo montado para deleite de sectores apátridas de nuestra burguesía y cholulos y/o pelotudos en general no es mas que una muestra del papel que les toca a los medios de comunicación en esta nueva ingeniería social, la cual está montando el nuevo orden mundial, la de tapar una vocación colonialista de quien es una de las aliadas mas antiguas e incondicionales de quienes hoy abogan por la formación de un gobierno único a nivel planetario, intentando tapar la sangre derramada en siglos de andanzas corsarias con una alfombra roja, intentando hacer a la corona mas “simpática” y digerible al común de la gente.

Eso si, si no es de su agrado ver a este contubernio de “gente bien”, tiene la alternativa de ver 6,7,8, o los programas de archivos, siempre tan objetivos, claro, pero si esto le parece un programa “para intelectuales” puede optar por Gran Hermano o Tinelli, siempre con temas tan filosóficos que dejan a uno pensando ¿no?

Así estamos.

Juan Martín Ledesma


Fotos: El pirata William y sus banderas favoritas

viernes, 22 de abril de 2011

Revelan que la CIA financia a grupos que operan las revueltas en Siria


Informe de The Washington Post

Estancados en el bombardeo a Libia, con Kadafi todavía vivito, coleando, y exterminando a los operativos de la CIA en su territorio, ahora los cruzados del eje USA-UE-Israel van por Siria. Un "peso pesado" del "eje del mal", cuya imbricación con Irán, Gaza y Líbano, puede convertir a la nueva "revuelta popular" de la CIA en la gran mecha del polvorín de Medio Oriente.

Informe
IAR Noticias
/

EEUU, a través de la CIA y el Departamento de Estado, financió en secreto con millones de dólares a grupos opositores sirios y proyectos antigubernamentales, incluyendo un canal de televisión por satélite, según un cable deWikileaks citado por el periódico The Washington Post.

El canal por satélite Barada TV, con sede en Londres, comenzó sus emisiones en abril de 2009, y duplicó sus operaciones mediáticas para intentar cubrir las protestas contra el presidente sirio, Bashar al Assad, sostén, junto con Irán, de Hamás y Hezbolá en la región.

Este canal televisivo, cerradamente antigubernamental, está estrechamente ligado al Movimiento para la Justicia y el Desarrollo, una red de exiliados sirios con base en la capital británica, precisa el Post.

Los cables diplomáticos de Estados Unidos revelados por Wikileaksmuestran que este grupo viene recibiendo millones de euros desde 2006 para poner en marcha el canal opositor y financiar otras actividades en Siria.

En Siria, tanto como en Libia, el objetivo clave es el petróleo y el derrocamiento de regímenes no adscriptos a la estrategia geopolítica centralizadora del eje USA-UE-Israel en Africa y en Medio Oriente.

Bush lo designó como el combate contra las "dictaduras" del "eje del mal", y Obama, más progre, lo llama proyecto de "democratización". El trasfondo es la "guerra contraterrorista".

En las llamadas "revueltas del mundo árabe" los patrones operativos, los objetivos y los intereses estratégicos en juego no son los mismos.

La gran dinámica movilizadora de las invasiones militares, las guerras y conflictos regionales, y los golpes internos de la CIA contra líderes y presidentes desgastados que ya no "cierran" con el control estratégico hegemónico de la primera potencia imperial del sistema capitalista, es elapoderamiento de los mercados y de las fuentes naturales del "oro negro".Un recurso clave (y en extinción) para la supervivencia futura de las potencias centrales.

Según el informe de The Washington Post, el flujo de dinero para los grupos antigubernamentales que hoy protagonizan el centro de las revueltas antigubernamentales comenzó durante la presidencia de George W. Bush después de que congelase oficialmente las relaciones con Damasco en 2005.

Esta financiación siguió con el presidente Barack Obama, a pesar de quese intentó formalmente restablecer las relaciones con el régimen sirio. En enero, la Casa Blanca nombró al primer embajador en Damasco en seis años.

Los cables revelados recogen las preocupaciones del personal de la Embajada estadounidense después de que la Inteligencia siria comenzase a investigar los programas norteamericanos en el país.

Además, desde el gobierno sirio se sugirió al Departamento de Estado que reconsiderara estas campañas de financiación que podría poner en peligro la mejora de las relaciones impulsada por Obama.

Las autoridades sirias "verían cualquier financiación de Estados Unidos a grupos políticos ilegales como un apoyo al cambio de régimen", recoge un cable revelado de abril de 2009.

"La reevaluación del actual programa estadounidense que apoya a grupos antigubernamentales, tanto dentro como fuera de Siria, podría dar sus frutos", añade.

En febrero de 2006, la Casa Blanca con Bush ofreció 3,5 millones de euros a quien "acelerara el proceso de reformas en Siria". Aunque dentro del país, nadie se atrevió a pedir ese dinero por temor a ser ejecutado por traición, señala el The Washington Post.

Por esa época, los exiliados sirios en Europa fundaron el Movimiento para la Justicia y el Desarrollo, que es ilegal en el país.

Los cables lo definen como un grupo "liberal, de islamistas moderados", ex miembros de los "Hermanos Musulmanes", la organización que con distintas ramas actúa en los diferentes escenarios de "revuelta popular", incluida Libia.

El director de noticias de Barada TV, Malik al Abdeh, aseguró que "no tenía conocimiento" de esta financiación. Según él, el canal recibe dinero de "empresarios independientes" sirios y que no tienen ninguna conexión con el movimiento mencionado.

Hay un escenario diferencial para leer los procesos de movilización callejera y de represión militar que se están desarrollado en África y en Medio Oriente, y que la prensa internacional y los centros del poder imperialista mundial manipulan y definen interesadamente como"revueltas populares en el mundo árabe".

La intención, como siempre, es mezclar los intereses y los objetivos en juego diametralmente opuestos, que dinamizan esas movilizaciones masivas contra los regimenes de gobierno vigentes.

La idea de la Casa Blanca, hoy controlada por el lobby judío "liberal" con Obama como gerente, es plasmar en la órbita de sus satélites árabes el"proyecto democracia" renovando la cara del viejo "orden armado" y terminando con la figura gastada de los dictadores al estilo Mubarak que generan odio y resistencia popular.

Desde el punto de vista estratégico, las revueltas callejeras como las desatadas en Túnez, o contra Mubarak en Egipto alimentaron ingenuamente la hipótesis de una "revolución musulmana" o de un "levantamiento popular".

El objetivo en ese caso, fue derrocar al títere, y preservar la continuidad del titiritero. La "salida democrática" en Egipto no fue una opción islámica como pregonan el "progresismo" y la izquierda, sino una opción concertada entre la Casa Blanca de Obama, los halcones del Complejo Militar Industrial y la logia bancaria de Wall Street.

A diferencia del resto de los procesos de "protesta popular en el mundo árabe islámico" infiltrados por la CIA y las inteligencias "aliadas" en Africa, Libia y Siria se inscriben en los patrones operativos de las "revoluciones naranja" en el espacio soviético, o en los "golpes budistas" del Tibet o Birmania, o en la rebelión "reformista" para derrocar a los ayatolas en Irán, encuadrados en la nueva "guerra fría" por áreas de influencia (militar y comercial) que mantiene el eje capitalista Rusia-China con el eje capitalista USA-UE-Israel.

En este escenario diferencial, hay que leer esos procesos que la prensa internacional (interesada en deformar y mezclar los acontecimientos) define en masa como "revueltas populares en el mundo árabe".

No es lo mismo Egipto, Túnez, Yemen, donde la CIA, el Mossad israelí y los servicios británicos operaron (y operan) para sustituir a dictadores prosionistas gastados y en desuso, por "procesos democráticos" digitados por Washington, que Bahrein, una base estratégica de la Quinta Flota USA, donde Irán, a través de la rebelión de la mayoría chiíta intenta derrocar a la monarquía aliada de EEUU.

Ni es lo mismo Libia, donde Muamar Kadafi, un "líbero" experimentado, ex aliado inestable del eje USA-UE, que negociaba por conveniencia con el "mundo occidental", está sometido a un bombardeo permanente por parte de EEUU y las potencias europeas luego de haber abortado el intento para derrocarlo desde adentro.

Ni Siria es lo mismo que Libia. Allí gobierna un régimen chií, aliado firme del eje Rusia-China-Irán-Venezuela, y principal sostén (junto con Irán) de Hamás y Hezbolá en Gaza y en Líbano.

Desde la Secretaría de Estado norteamericano se afirma que Washington"no financia a partidos políticos o movimientos", aunque en muchos casos brinda ayudas a programas que defienden los valores democráticos, que en realidad son programas de formación política antigubernamentales.

Un paso previo, a la financiación de grupos operativos armados como los que están actuando en Libia y en los diversos escenarios de la"revolución árabe islámica" contra gobiernos no dóciles a las imposiciones de Washington y la Unión Europea.

En Siria, a diferencia de lo que está pasando en Libia, la CIA está operando la desestabilización del régimen montada en un enfrentamiento inter-religioso cuya evolución y objetivo apuntan a una guerra civil como la que utilizaron para dividir y controlar Irak.

http://www.iarnoticias.com/2011/secciones/medio_oriente/0006_golpes_cia_siria2_18abr11.html