lunes, 6 de junio de 2011

La izquierda esta fumada

Hace ya un tiempo la izquierda inicio una campaña para despenalizar el uso de drogas, para ellos el problema son las mafias. Sin darse cuenta que el real problema es el aval social, entre los jóvenes, al uso de drogas.

Atacar a la mafia es atacar la oferta, un mayor control elevará los costos de las drogas; pero si la demanda sigue creciendo la droga seguirá llegando de una forma o de otra.

Las drogas prosperan por el hedonismo dominante en la sociedad actual, por la falta de un sentido trascendente de la vida; esto lleva a la autodestrucción de nuestra sociedad.

Destruir a las mafias, es decir a la oferta, seria muy bueno; pero no ataca a la raíz del problema, que es la corrupción moral y despenalizar el uso de la droga es favorecer la corrupción moral, es legitimar este hedonismo autodestructivo.

No es solo el daño que un individuo deteriorado puede hacer a sus semejantes, sino el deterioro mismo de si lo que debemos detener. Un compatriota desecho por la droga es un compatriota débil y una nación de débiles es una nación débil, por tanto vulnerable.

Si con la pena logramos que entre por el miedo lo que no entra por la razón, si logramos con un daño leve inmediato evitar un daño grave prolongado, entonces la pena del consumo de drogas debe mantenerse (si la pena incluyera la rehabilitación y desintoxicación mucho mejor). Que el sufrimiento de unos sea ejemplo para el resto de lo que no deben hacer.

Dicho esto, avalamos cualquier iniciativa para destruir a las mafias, no solo porque el desabastecimiento de drogas evita el ingreso de nuevos adictos y el abandono forzado algunos adictos, sino por el claro mensaje ejemplificador que significaría destruir este claro foco de corrupción social.

El problema es que sabemos que al final si la izquierda tiene éxito solo hará eficaz la parte de despenalizar el uso de drogas, y será totalmente ineficaz su ataque a las mafias narcotraficantes.

Ninguno partido o movimiento puede ser considerado sensato si no plantea seriamente el fortalecimiento y saneamiento del Estado. De lo contrario es solo un instrumento más para la destrucción de nuestro país y un sirviente de los poderes mundiales.

Publicar un comentario